Boletín Resistencia 65: Instrumentos de presión


LA INDUSTRIA PETROLERA Y SUS INSTRUMENTOS DE PRESIÓN A LOS GOBIERNOS DEL SUR
En este número, vamos a sintetizar las distintas maneras cómo las empresas presionan a sus gobiernos para alcanzar sus objetivos.

  1. La intervención militar
  2. La corrupción
  3. Los arbitrajes internaciones
  4. El maquillaje verde

EL OCASO DE LA ERA PETROLERA

Varios acontecimientos recientes, sugieren que estamos a punto de entrar en “El Ocaso de la Era del Petróleo”. Esta será una época de escasez crónica de energía.

El pico de Hubbert predice la tasa de agotamiento del petróleo y otros hidrocarburos. La producción mundial de petróleo llegará a su cénit y después declinará tan rápido como fue su crecimiento. El punto en discusión es cuándo se alcanzará (o alcanzó) este pico, no si ocurrirá

El Secretario de Energía de EE UU, Samuel Bodman, hizo declaraciones al diario Christian Science Monitor que la era del petróleo barato y abundante podía haber terminado.

El dijo que «los principales suministradores de petróleo como Arabia Saudita están justo en el límite en su habilidad de satisfacer la creciente demanda mundial de energía», esto a pesar del gran aumento en la demanda internacional” añadió que «los más importantes productores del mundo no son capaces de aumentar sustancialmente su producción, y por esto deberíamos esperar una tendencia al alza en los precios de las gasolinas»

Como los países industrializados no están dispuesto a abandonar sus estilos de vida, y sobre todo las empresas petroleras no están dispuestas a terminar su negocio, este período no va a ser fácil, sino que vamos a asistir a un período de constantes crisis y conflictos.

Esta nueva era no está marcada por un único incidente. Habrá una serie de acontecimientos que sugerirán la transición de un periodo de relativa abundancia a un periodo de perpetua escasez.

Estos acontecimientos tomarán una forma tanto política como económica, incluyendo el aumento de los precios de la energía, la ampliación de la frontera petrolera, crisis diplomáticas, intervención y hasta fuerza militar

Nos enfrentamos pues a una arremetida violenta de la industria petrolera, como el último coletazo de un pez que está muriendo, pero que se resiste a morir. Los mayor afectados por supuesto seremos los países del Sur que tenemos recursos hidrocarburíferos, pues se desencadenará una descarnizada explotación de hidrocarburos, sin importar si estos están en parque nacionales, ecosistemas frágiles, territorios indígena, etc. simplemente, el petróleo tendrá que ser sacado del subsuelo.

Pero para los países sin recursos hidrocarburíferos el escenario no será mas halagüeño, pues tendrán que acceder a estos a unos precios prohibitivos, a menos que inicien una transición post petrolera.

Entre los distintos mecanismos que utilizan las transnacionales para tener acceso, y en las mejores condiciones a los recursos hidrocarburíferos del planeta, así como otros recursos estratégicos para el mantenimiento del capitalismo. Algunos de estos mecanismos son:

  1. La intervención militar
  2. La corrupción
  3. Los arbitrajes internaciones
  4. El maquillaje verde

     

1. INTERVENCIÓN MILITAR

La doctrina Carter es una de las pocas doctrinas que quedaron de la época de la llamada “guerra fría” que todavía sigue puesta en práctica. Esta doctrina define el crudo del golfo Pérsico como de «interés vital» para Estados Unidos. Este crudo debe ser defendido «por cualquier medio necesario, incluida la fuerza militar».

Esta doctrina ha justificado las intervenciones estadounidenses en la región, incluida la última guerra en Irak y la guerra en Afganistán,

El Gobierno de Estados Unidos considera legítimo tener intereses en cualquier región del mundo donde se encuentren empresas estadounidenses. Muchos intereses comerciales resultan ser intereses gubernamentales y, por extensión, intereses militares. Esa ha sido una manera de legitimar la guerra como mecanismo de control de recursos estratégicos como el petróleo.

Con el colapso de la URSS, la CIA vio su oportunidad y buscó la dominación global al manipular los recursos petroleros mundiales.

El petróleo fue el motivante de la guerra del Golfo en 1991, que sirvió a los países occidentales, especialmente a Estados Unidos para desestabilizar a la OPEP, ejercer control sobre los precio del petróleo, y para crear una nueva correlación de fuerzas en favor de Estados Unidos en la zona, donde se encuentran las reservas petroleras más importantes del mundo. Esta guerra por petróleo produjo 1,5 millones de muertos directos a lo que se suman 5.000 niños cada mes como producto de las sanciones económicas impuestas a Irak. Dentro de casa, el propio Irak ha desencadenado una guerra contra el pueblo Kurdo, en cuyo territorio se encuentran importantes yacimientos petroleros.

Hasta hoy se mantiene la guerra de Estados Unidos contra Irak, y su motivante principal es el petróleo.

En Afganistán el conflicto bélico está relacionado con el acceso y control a los abundantes recursos petroleros de la región, tanto del Caspio como del Golfo Arábigo, para lo que es indispensable construir un oleoducto que facilite la salida del crudo por una ruta que sea controlado por Estados Unidos. La empresa más involucrada en este conflicto es Unocal (hoy parte de Chevron).

Así también, mientras Estados Unidos liberaba una guerra contra el pueblo de Vietnam, la empresa Mobil hacía prospección off-shore en lo que ellos llamaban «Vietnam del Sur». En las década de 1990, Mobil ganó una licencia de exploración de los mismos campos en los que estuviera tres décadas antes (Blue Dragon a 280 Km. del Delta del Mekong), pero lo abandonó por no encontrar reservas comerciales.

Pero también países europeos han desarrollado este tipo de políticas. Tal es el caso de la presencia militar francesa en sus ex colonias que poseen ricos recursos hidrocarburoferos.

La guerra de liberación de Argelia, una de las más sangrientas del Africa, y que duró casi una década, tenía como causa subyacente, los ricos yacimientos petroleros argelinos, que hasta 1968, en que fueron nacionalizados, fueron explotados por empresas petroleras francesas. Este país petrolero adquirió su independencia cuando otras ex-colonias francesas ya lo eran, por ejemplo Marruecos y Túnez.

La caída de Mobutu Sese Soko en el Zaire significó un cambio en el control de la economía del país, de empresas francesas y belgas a empresas estadounidenses, que apoyaron la subida de Kabila.

Mobutu estuvo en el poder tres décadas, al que accedió luego de asesinar a Patricio Lubumba con el apoyo de la CIA y se mantuvo por la ayuda de países occidentales. Estados Unidos prolongó el gobierno de Mobutu, a quien le dio más de US$ 300 millones de dólares en armas y US$ 100 millones en entrenamiento militar.

Treinta años más tarde, fue derrocado por Laurent Kabila, dejando al país con una deuda externa de 14 mil millones de dólares. Se dice que empresas petroleras norteamericanas estuvieron tras la caída de su ex-aliado. Cuando Kabila subió, Clinton rápidamente le ofreció ayuda militar. Hoy, las reservas petroleras de la nueva República Democrática de Congo (ex Zaire) son exploradas por empresas como Chevron y UNOCAL de Estados Unidos, aunque también tiene intereses la empresa franco belga TotalFinaElf.

En Congo, el Presidente francés Jacques Chirac, llamó a su contraparte, Denis Sassou Nguesso para felicitarlo inmediatamente después de su victoria, que fue alcanzada mediante una guerra civil sangrienta de 4 meses. Esta felicitación vino a pesar de que Sassou había derrocado al presidente electo democráticamente Pascal Lissouba, y había causado en el proceso, serios daños a la capital, Brazzaville.

Entre fuentes diplomáticas occidentales se dice que Lissouba encendió una alarma en París cuando el negoció secretamente un pago anticipado de crudo con la empresa norteamericana Occidental Petroleum Corp. Lissoube recibió una gran cantidad de dinero, y a cambio otorgó derechos sobre las reservas petroleras del Congo a Occidental. Esto condujo a una fuerte presión diplomática francesa que obligó a Lissouba a cancelar el convenio con Occidental. Las mismas fuentes diplomáticas señalan que ha raíz de esta desavenencia, la empresa Elf inició una agresiva campaña en contra de Lissouba, que terminó en combates urbanos que finalizaron con su derrocamiento.

De acuerdo a investigaciones hechas por los periódicos franceses Libération y Le Canard Enchâiné, Elf pagó al ejército de Lissouba, al mismo tiempo que dio dinero a Sassou, y envió armas a Congo a través de Gabón, otra importante fuente de petróleo para Elf.

La empresa francesa Elf obtiene el 60% de su producción global de petróleo del Golfo de Guinea, y justo antes de la guerra en el Congo inaguró la plataforma submarina más grande del mundo, costa afuera de Congo. Francia, siempre ha considerado al Congo como un importante fuente de recursos, no sólo petroleros, sino también minerales y forestales.

En el caso de Timor Oriental, las importantes reservas hidrocarburíferas en el Mar de Timor prolongó la ocupación de Indonesia de este país, que recientemente obtuvo su independencia, así como a la interferencia Australiana en el conflicto, país que quería también participar en la repartición de estas reservas.

En las Islas Spratley, unos islotes con reservas petroleras, reclaman derechos China, Vietnam. Las Filipinas, Indonesia, Malasia y Brunei y se han producido algunos enfrentamientos entre ellos.

EL ÁFRICA GAULLISTA HA RESUCITADO

Por Ntemfac Aloysius Nkong Ofege

El 3 de junio de 1999, el Presidente de Camerún Paul Biya hizo un desmentido diciendo que el nunca pidió prestada la suma de 27.000 millones de FCFA (francos africanos) a la compañía de petróleos francesa Elf para sufragar su campaña electoral a la presidencia en 1992. El desmentido fue la reacción a un artículo en el periódico satírico francés Le Canard Enchainé que hacía referencia uno de Le Messager publicado en el número 923 de 4 de junio de 1999.

La publicación decía que Paul Biya pidió y obtuvo la suma de 27.000 millones de FCFA del IHAG-HANDAELSBANK de Zurich. Este banco es propiedad de la familia Ditter Buhrle. La familia Ditter Buhrle son traficantes de armas. El enorme préstamo llegó a través de Elf-Camerún. Miembros del círculo de estafadores de Charles Pasqua en Francia que facilitaron el préstamo recibieron 15.000 FCFA por las molestias. El periódico decía que el dinero fue enviado a Pasqua a través de un banco offshore llamado Faraday en Las Islas Vírgenes». Charles Pascua que llamó personalmente a Biya antes de las elecciones para cerrar el trato, hizo una contribución personal de 9.000 millones de FCFA.

El desmentido de la Presidencia del Camerún de fecha de 4 de junio nunca desmintió la transacción. Sólo añadía que la Compañía de Hidrocarburos del Camerún (SNH) tenía el derecho a pedir un préstamo en concepto de tratos prefinacieros.

PETRÓLEO Y LA LEGIÓN EXTRANJERA

El diseño francés siempre ha sido mantener un fuerte presencia militar en África Central y Occidental posibilitada por los llamados «tratados de defensa militar y cooperación» firmados con la África francófona al iniciarse la independencia. Desde entonces, Francia a mantenido 8 bases militares y unos 10.000 soldados en diversos países como el Chad, la República Centro Africana, Costa de Marfil, Camerún y Zaire. Esos soldados siempre han sido usados por los principales dictadores de la zona para apoyar el neocolonialismo francés.

Temiendo que la oposición pudiera arrebatarle el poder en 1992, Paul Biya hizo que 500 soldados franceses se trasladaran desde su base en la República Centroafricana y tomaran posiciones alrededor del Palacio Etoudi en Yaounde. Un provocativo titular del periódico «Camerún Post» decía: «¿Qué están haciendo 500 soldados franceses en Etoudi?». El editor, Paddy Akoh Mbawa, se basó en una exclusiva revelada al periódico por un alto oficial del ejército. La inteligencia militar de Camerún, SEMIL, montó una cacería para coger a Mbawa, no tanto por la veracidad de la historia, sino porque los militares querían saber como el periodista consiguió la noticia.

Entre 1962-1994, hubo 18 intervenciones directas en África para mantener el neocolonialismo.

Fuente: postwatchmagazine.com/2004/07

 

2. LA CORRUPCIÓN

Mientras que los economistas ortodoxos partidarios del libre mercado hacen hincapié en el papel de la innovación, la profesionalización de la gestión, el liderazgo y la organización a la hora de conseguir ventajas competitivas y mayores tasas de beneficio (fuerzas del mercado), en la vida real estos factores ocupan con frecuencia un lugar secundario detrás de los factores políticos, es decir, de las múltiples formas de corrupción que permiten conseguir ventajas económicas.

Con arreglo a una encuesta realizada entre 150 grandes empresas, publicada por la firma de abogados Control Risks and Simmons and Simmons, una tercera parte de las empresas internacionales consideran que han perdido nuevos negocios en el curso del último año debido al uso de sobornos por parte de sus competidores (Financial Times, 9.10.2006, p. 15).

Además, gran parte de las transnacionales y los bancos practican la corrupción con ayuda de intermediarios. Si sumamos las formas directas e indirectas de corrupción, el resultado es que en algunos países nueve de cada diez empresas realizan prácticas corruptas. Según la citada encuesta, unas tres cuartas partes de las empresas, incluyendo el 94% en Alemania y el 90% en Gran Bretaña, estiman que en sus países las empresas utilizan agentes con el fin de superar las barreras anticorrupción (Financial Times, 9.10.2006, p. 15).

La fuerza del mercado depende en gran medida de las relaciones políticas con el Estado, a través de una serie de complejas redes de intermediarios que negocian sobornos monetarios y de otros tipos a cambio de una serie de concesiones altamente provechosas. La empresa transnacional constituye la unidad básica de negocios e inversión de la economía mundial. Al engrasar los mecanismos de las transacciones económicas por medio de la corrupción política, convierten en una pantomima todo lo que los economistas ortodoxos nos cuentan sobre la expansión global.

Es la corrupción política, no la eficiencia económica, la fuerza motriz de la construcción del imperio económico. Su éxito es evidente a juzgar por las enormes transferencias de riqueza –del orden de los billones de dólares— provenientes de las empresas y los recursos del sector estatal de Rusia, Europa oriental, los Balcanes, los países bálticos y el Cáucaso desde la caída del socialismo y que han llenado a las arcas de las transnacionales europeas y estadounidenses.

La escala y el alcance del pillaje occidental de los países orientales no tiene precedentes en la historia reciente del mundo. En su conquista de Europa, ni Stalin ni Hitler se apropiaron o se aprovecharon de tantas empresas como las transnacionales occidentales en estas pasadas dos décadas. Peor aún, el pillaje inicial ha puesto en marcha un sistema político basado en un mercado pro occidental cleptocrático que ha creado un marco legislativo que facilita altas tasas de beneficio. Por ejemplo, la legislación relativa a la reducción de salarios, pensiones, estabilidad del empleo, seguridad y sanidad en el lugar de trabajo, así como la relativa a las políticas de ordenación del territorio en los países ex comunistas, ha sido elaborada con el objetivo de atraer los beneficios de las transnacionales estadounidenses y europeas.

El pillaje y la corrupción política han creado una masa de trabajadores mal pagados, precarios, subempleados y desempleados que están disponibles para su explotación por las corporaciones multinacionales estadounidenses y sus socios y los inversores institucionales extranjeros en busca de altas tasas de beneficio.

La corrupción es especialmente predominante en algunos sectores de las operaciones de las transnacionales en el extranjero. La venta de armas, por un monto de miles de millones de dólares anuales, es un sector completamente corrompido en el que las empresas del complejo militar-industrial compran a funcionarios estatales para que les adquieran su armamento. Las adquisiciones militares, la mayor parte de las cuales no aportan ninguna seguridad real, vacían las haciendas locales a la vez que elevan los márgenes de beneficio de las industrias de armamento y los inversores institucionales que participan en las inversiones en el extranjero.

Las empresas petroleras y energéticas consiguieron, en los años 90, amarrar por medio de la corrupción derechos de explotación mediante la compra de ministerios completos en Rusia, Nigeria, Angola, Bolivia y Venezuela.

Para conseguir poner el pie en cualquier sector económico de China y así explotar la barata fuerza de trabajo, una multinacional debe comprar a un pequeño ejército de funcionarios gubernamentales. Esta inversión se ve más que compensada por el régimen de fuerza de trabajo barata que pone a su disposición el Gobierno chino, la represión del descontento laboral y la imposición de sindicatos favorables a las empresas y controlados por el Gobierno.

Las compañías transnacionales corrompen de muchas maneras: mediante sobornos directos a cargos políticos; puestos empresariales ofrecidos a los funcionarios, los miembros de sus familias, y amigos o conocidos; viajes pagados; partenariados; invitaciones a universidades de prestigio y becas para sus hijos, etc. Lo significativo es que estos sobornos funcionan, porque de lo contrario no los utilizarían con tanta amplitud y tan repetidamente.

Además, la corrupción que producen las empresas transnacionales casi siempre tiene efectos perjudiciales para los países que la reciben. Por una parte, reduce la legitimidad y la confianza del gobierno a los ojos de su pueblo. Asimismo, representa un trasvase de riqueza en detrimento de su uso público y nacional y en beneficio de los intereses extranjeros, debilita la capacidad de maniobra de las autoridades públicas en las diferentes políticas e incrementa el poder de decisión de las compañías transnacionales. Transfiere suculentos recursos a manos extranjeras y amplía y profundiza las desigualdades de clase internas a la vez que socava la buena gobernanza. Por último, crea una cultura de la corrupción que absorbe recursos públicos destinados a servicios sociales e inversión productiva en beneficio de las fortunas individuales.

Esta persistente corrupción de las transnacionales no podría tener lugar sin el conocimiento del estado imperial. A pesar de la legislación anticorrupción, la corrupción es endémica y se convierte en la norma en la expansión de transnacionales que compiten entre sí. Cada vez más, la corrupción se considera, por parte de las elites corporativas como el lubricante que mantiene en funcionamiento las ruedas de la globalización.

Si la anexión de los antiguos países comunistas abrió nuevas oportunidades a la redistribución imperial del mundo, y el pillaje de los países postcomunistas produjo caudalosos flujos de acumulación de capital, la actual y creciente corrupción se ha convertido en el mecanismo mediante el cual capitales rivales compiten por la dominación mundial. La construcción del imperio económico no puede entenderse solamente como resultado del funcionamiento de las fuerzas del mercado, por cuanto las transacciones comerciales vienen precedidas por la corrupción política, se acompañan de la influencia política y culminan en un nuevo alineamiento del poder político.

Quien aborde hoy el estudio de la economía mundial, necesariamente debe tener en cuenta el aspecto más destacado de esa realidad: la aceleración de la construcción de imperios económicos. Una red de empresas transnacionales cubre el mundo y crea conjuntos políticos y económicos por medio de líderes políticos corruptos, y con ello constituye la base de los imperios económicos contemporáneos.

El proceso general de construcción imperial comenzó con la privatización de la propiedad pública y sus recursos, bancos y empresas productivas. Continúa con la desregulación de los mercados financieros, se legitima mediante la elección (y la reelección) de políticos complacientes, y todo ello lo da como resultado la creación de enormes reservas de fuerza de trabajo barato y la eliminación de la legislación laboral y social de protección. Este conjunto en su totalidad se basa la corrupción política cada uno de los niveles, en todos y cada uno de los países, entre otros los estados imperiales.

Las políticas electorales, la moralizante retórica anticorrupción, las lecciones de ética y responsabilidad corporativa no impiden, sin embargo, que la corrupción se extienda a través de las fronteras y en todas la escala de la estructura social, subordinando las naciones y los trabajadores a los imperios económicos emergentes.

Los laboristas ingleses, los demócrata-cristianos alemanes, los comunistas chinos, los funcionarios del Partido del Trabajo de Brasil, los demócratas y republicanos de Estados Unidos provienen aparentemente de tradiciones ideológicas diferente; no obstante, todos están implicados en la expansión a largo plazo y gran escala de las transnacionales mediante la corrupción. Fomentan que sus propias transnacionales consigan mercados y riqueza por todos los medios necesarios, incluyendo la corrupción sistemática.

A pesar de unos mercados laborales rigurosos y de grandes beneficios, productividad creciente y crecimiento económico, el nivel de vida de los trabajadores de los países occidentales sigue reduciéndose, en contra de lo que afirma la teoría económica clásica. Ello es debido en gran parte a una intervención política basada en relaciones corruptas entre el capital de las corporaciones y el Estado, tanto en los países imperiales como en los de ultramar. La oferta y la demanda de trabajo no ha tenido prácticamente ningún efecto en el precio de éste, por cuanto ha sido desactivada por el Estado intervencionista corrupto, la represión del mundo del trabajo, la cooptación de los dirigentes sindicales y el establecimiento de salarios inferiores a los que pudieran conseguirse por medio de un movimiento laboral sindical libre.

La corrupción corporativa forma parte integrante de la construcción del interior en forma de inversiones exteriores, adquisiciones y penetración del mercado. No se trata de un factor fortuito y aislado que tenga que ver con fallos en el sistema de ética corporativa. Se trata de un factor sistémico incorporado a las condiciones de competencia extremadamente rigurosas de la actual construcción de imperios. A medida que se absorban los nuevos mercados, y se reduzcan las reservas de mano de obra y los recursos energéticos rebasen su punto óptimo, la competencia interior se intensificará y la corrupción se profundizará.

Las reformas parciales no han funcionado y no lo harán nunca. El Convenio anticorrupción de la OCDE, que entró en vigor en 1999, no ha tenido ningún efecto. Prácticamente más de la mitad de las empresas transnacionales aseguran desconocer totalmente la legislación anticorrupción en el extranjero de su propio país (Financial Times, 9.10.2006, p. 15). La otra mitad simplemente hace caso omiso de la legislación mediante la utilización de intermediarios (Ibid.) Únicamente el derrocamiento de los estados imperiales y el final de la competencia imperial y de la nueva división del mundo pueden ser la base sobre la que crear un mundo sin corrupción, pillaje ni explotación.

Tomado de: James Petras. La construcción del imperio económico: la centralidad de la corrupción. Rebelión. Traducido del inglés para Rebelión por S. Seguí

3. ARBITRAJES INTERNACIONALES

Uno de los mecanismos a través de los cuales las empresas presionan a los gobiernos para imponer sus intereses, aunque estos estén en contra de los intereses del Estado en el que operan son los arbitrajes internacionales.

Con la globalización y liberalización de la economía y la apertura comercial, los tratados y convenios comerciales se han impuesto a nivel internacional a los convenios de carácter humanitario o ambiental.

Dentro de los acuerdos comerciales, que han proliferado en los últimos años de manera masiva, se incluye siempre la firma de Tratados Bilaterales de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones. Todos estos tratados incorporan al arbitraje internacional como el mecanismo de resolución de controversias entre las partes, que son un Estado soberano y una empresa privada.

Se dice que el objetivo es brindar una efectiva protección al inversor extranjero y de esta forma «promover» las inversiones dentro un marco legal con sustento, seguro y estable. Pero en la práctica posibilita enjuiciar a empresas en tribunales internacionales de arbitraje cuando el Estado toma medidas que pudieran perjudicar a la empresa, aun cuando dichas medidas sean tomadas para alcanzar el bienestar general de la Nación donde se hace la inversión.

LAS DOCTRINAS DRAGO Y CALVO Y EL ARBITRAJE INTERNACIONAL

Leonardo Granato

Durante el siglo XIX y los primeros años del siglo XX las diferencias entre los Estados y los inversores extranjeros se encontraban altamente politizadas y su protección radicaba esencialmente en gestiones diplomáticas seguidas con frecuencia del uso de la fuerza.

Como reacción a tales intervenciones, dos doctrinas se desarrollaron en América Latina que constituyeron el punto de partida de una tradición jurídica regional basada en la defensa a ultranza de las prerrogativas territoriales del Estado nacional en materia de inversiones.

La primera de ellas se llamó Doctrina Drago y aspiraba a prohibir la utilización de la fuerza para el cobro de la deuda pública de los países de América Latina.

La segunda, denominada Doctrina Calvo, quien “preocupado por los excesos de la protección diplomática ejercida por Estados extranjeros, sostenía que un Estado independiente, en virtud del principio de igualdad de los Estados, no debía estar sometido a la ingerencia de otros Estados. Asimismo, los extranjeros no debían gozar de mayores derechos y privilegios que los nacionales y debían solucionar sus controversias ante los tribunales internos del Estado territorial»

Como consecuencia de esta doctrina diversos países de América Latina impusieron la llamada «Cláusula Calvo», aplicada a los acuerdos contractuales con inversores extranjeros, obligando a estos últimos a renunciar al recurso de protección diplomática, permitiéndoles únicamente acudir a los tribunales del Estado receptor y bajo la legislación local en pos de una reparación por cualquier violación contractual suscitada.

El Código de Inversiones Extranjeras adoptado en virtud del Pacto Andino reafirma las posiciones latinoamericanas clásicas en lo que concierne al tratamiento de los inversores. El artículo 50 prohíbe a los Estados miembros acordar a los inversores extranjeros un tratamiento más favorable que el acordado a los inversores nacionales y por su parte, el artículo 51 impone no introducir en un instrumento aplicable a los inversores extranjeros ninguna cláusula que establezca un mecanismo internacional de diferendos en materia de inversiones.

El Protocolo de Cartagena de Indias que reforma la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) del 5 de diciembre de 1985 recuerda expresamente que las empresas transnacionales y la inversión privada extranjera están sometidas a la legislación y a la jurisdicción de los tribunales nacionales competentes de los países receptores (artículo 35).

Este principio también fue recogido en el dictamen sobre las empresas transnacionales del Comité Jurídico Interamericano de 1976 y en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados de las Naciones Unidas de 1974.

Si bien gobiernos como el de los Estados Unidos interpretaron a la Cláusula Calvo como el requerimiento del agotamiento previo de los remedios locales, su invocación por diversos gobiernos latinoamericanos resultó durante largo tiempo una constante, oponiéndose a la conclusión de Tratados Bilaterales de Inversión con los países desarrollados y a la firma de la Convención de Washington de 1965 para la solución de diferencias en materia de inversiones.

Sin embargo, actualmente, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), en su capítulo X prevé que el inversionista, luego de haber intentado resolver la disputa a través de consultas o negociaciones, pueda someterla a arbitraje conforme a las reglas del arbitraje del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones o de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional.

También el Tratado de Libre Comercio entre Colombia, México y Venezuela incluye la posibilidad de recurrir a arbitraje internacional. Por su parte, la Decisión 220 del Pacto Andino permite a cada uno de sus miembros elegir, bajo su legislación nacional, los mecanismos de solución de controversias aplicables a los contratos de inversiones extranjeras.

Nota: Tomado de Protección del inversor extranjero y arbitraje internacional en los Tratados Bilaterales de Inversión. Leonardo Granato

Disponible en: http://www.eumed.net/libros/2005/lg/index.htm.

ECUADOR: LAS PETROLERAS Y EL ENTREGUISMO DEL GOBIERNO. EL FESTÍN DE LOS ARBRITAJES

Occidental: entre las diez más sucias de Estados Unidos. Facturas de casi cuatro mil dólares por cena de despedida, pago a grupos artísticos, compras de pelotas de tenis, voley, mesones de mármol para baños, perros, son entre otras las facturas presentadas desde 1999 por la empresa petrolera Occidental, y de las que la empresa solicita la devolución del Impuesto al Valor Agregado, IVA, como ya fue denunciado en mayo del 2001 en el primer número de Tintají.

Para este reclamo la compañías se sustenta en la Ley de Hiddrocarburos y en el artículo 69-A de la Ley de Régimen Tributario que explica que los exportadores tienen derecho a reclamar la devolución del IVA pagado por la adquisición de insumos y bienes de capital que se incorporen a los productos que exporten, indican además que la producción de petróleo requiere de un proceso de tratamiento del crudo antes de venderlo.

El SRI se ha negado a esa exoneración en compras que no están contempladas por las leyes. Además, según el SRI en los contratos de participación que firman las empresas petroleras con el Estado Ecuatoriano, las compañías reciben una parte de la producción de crudo estatal para cubrir todos los gastos incurridos en las actividades de explotación y exportación, inclusive los tributos, contribuciones y otros. Si se les devolvería el IVA que solicitan existiría un doble reintegro por parte del Estado: a través de Petroecuador, con la entrega de crudo y del SRI, por medio de notas de crédito.

Ante la negativa del SRI a reconocer esa devolución, la Occidental interpuso cuatro juicios en contra del Estado, ante la Fiscalía de Pichincha, y en mayo del 2002 el gerente de Occidental, Paul MacInnes, amenazó al gobierno ecuatoriano con mermar sus inversiones petroleras en los campos que exportarán su producción a través del OCP si no se daba solución favorable a estos juicios.

Al no conseguir resultados positivos para sus intereses, a inicios de 2004, Occidental llevó su demanda ante el Tribunal Arbitral Internacional de Londres, aduciendo discriminación y expropiación de su inversión y evocó el Tratado de Protección Recíproca de Inversiones entre EE.UU. y Ecuador. A fines del mes de junio este Tribunal, ordena al Estado cancelar 75 millones de dólares a Occidental, por concepto de devolución del IVA más intereses y liquidación del costo del Tribunal externo. La sentecia permite la posibilidad para negociación entre las partes a través de una revisión – favorable a la petrolera-, de los porcentajes de participación que tienen las petroleras en la producción de crudo del bloque 15.

Diversas voces, movimientos sociales, el SRI y la Procuraduría del Estado rechazan la posibilidad de pago, por varios argumentos: la Occidental, pese a tramitar un arbitraje externo no ha retirado los juicios que tiene en Ecuador; en base al Convenio de Protección Recíproca de Inversiones no hay competencia de arbitraje cuando ya hay una causa presentada en una corte nacional. Otro argumento es la incompetencia del Tribunal Arbitral pues el reclamo se circunscribe a materia tributaria y ese tema «es parte de la soberanía del país».

Sin embargo, hay otras voces, como la de los ex Cancilleres Edgar Terán y Heinz Moeller, quien abrió las puertas para este arbitraje internacional, que exigen que el Estado cumpla con las resoluciones de este laudo arbitral. Fiel al sentimiento de ser el mejor amigo y socio de Estados Unidos, el canciller Zuquilanda declaró que este tema debe ser analizado con cuidado pues cualquier movimiento inadecuado puede causar un daño a los negocios internacionales del país, en clara alusión a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, en marcha.

Fuente: Tintají. 9 de agosto de 2004

4. MAQUILLAJE VERDE

Las corporaciones privadas tienen como único objetivo la obtención de ganancias
Y para incrementar sus ganancias, en base a los recursos naturales, necesitan una explotación a escala.

Es imposible que se mantengan el sistema con el actual ritmo de explotación de los recursos, si ha de mantenerse la civilización humana y la vida en el planeta. Y dado que la población mundial está cada día más conciente del debacle ambiental al que nos enfrentamos, y que la industria petrolera es una de las principales responsables, esta se ha visto en la necesidad de embadurnarse de un maquillaje verde.

Esto lo ha hecho a través de entrar en asociaciones con organizaciones conservacionistas, de financiar programas de conservación en zonas distintas a las que ellas destruyen, de apoyar programas humanitarios.

Un ejemplo es el premio otorgado por WWF a la empresa petrolera Shell Oil.

LOS ANTECEDENTES:

El Fondo Mundial para la Fauna Silvestre (WWF) ha nominado Shell Oil para recibir el Premio Ambiental de 1997. La Shell era una de las cuatro compañías petrolíferas que nominaron. WWF hizo la nominación porqué las compañías petroleras abandonaron sus derechos marinos de exploración en Gwaii Haanas, región sur de Moresby en Haida Gwaii, (en la isla Reina Charlotte de la Columbia Británica).

La acción de las compañías de petróleo es ninguna duda un paso positivo. Sin embargo, como gente implicada en La Columbia Británica, deberíamos pensar sobre el hecho que mientras el WWF llenaba los formularios para esta nominación, 19 activistas Ogoni estaban siendo torturados en una cárcel Nigeriana. Su «crimen» era protestar porque la Shell extraía petróleo en sus tierras natales tribales.

Actualmente, las actividades de Shell en Nigeria amenazan la supervivencia de su gente. Estos activistas probablemente serán ejecutados si la comunidad internacional no condena unánimemente Shell Oil.

Mientras estos activistas sufren, un grupo ambientalista canadiense tiene la Shell nominada premio.¿ Qué el pensarían los activistas Ogoni si se enterasen de esto? ¿Qué pensamos de nosotros mismos si damos palmadas en el hombro a la Shell por abandonar sus derechos de exploración mientras se tortura a activistas en Nigeria? La Shell usará esta nominación para reconstruir su maltrecha reputación mientras se torturan Ogonis. Si Shell gana este premio, tendrá un impacto directo sobre el sufrimiento de los activistas Ogoni en las cárceles de Nigeria. Si son ejecutados, tendremos gotas de sangre en nuestras manos.

La comunidad ambiental en la Columbia Británica debería seguir el ejemplo de Georgia Strait Alliance, que antes que la comunidad internacional tuviera conocimiento de las actividades de Shell en Nigeria, pidieron y recibieron una subvención de $5,000 de Shell – Canadá para campañas de educación. Sin embargo, después del la ejecución, (a pesar de el hecho que ellos estaban en malas condiciones financieras) devolvieron el dinero, con una carta explicativa. Posteriormente, en 1996, la Georgia Strait Alliance fue nominada para el premio «Ética en acción» por esta postura pública.

Los activistas actualmente en cárcel en Nigeria son colegas de Ken Saro – Wiwa, ganador del Premio Ambiental Goldman para Africa y nominado para un premio Nobel de la Paz. Saro-Wiwa y otros ocho Ogoni fueron ejecutados por la dictadura militar de Nigeria el 10 de noviembre de 1995. Murieron por dirigir una protesta pacífica contra la destrucción de las tierras Ogoni por la Shell de Nigeria. Este acto, fue perpetrado por la dictadura militar que es apoyada por la Shell.

Las acciones de Shell (perforar y explorar en busca de petróleo) en el territorio Ogoni ocasionaron las protestas y la Shell admitió que habían instado al gobierno a llamar el ejército para sofocar la protesta y habían suministrado armas para las «fuerzas de seguridad». De hecho, el 40% de la renta de la dictadura militar viene de la Shell. Shell – Canadá ha rehusado condenar o aceptar la responsabilidad alguna por estos actos atroces a pesar de el hecho que 78% de Shell – Canadá es poseída por Shell UK y Shell Holandesa –la empresa madre internacional que tomó la decisión de continuar la exploración en busca de petróleo en Nigeria a pesar de abusos sobre los derechos humanos de la dictadura militar de Nigeria. Si se concede el premio a Shell – Canadá, estaremos concediéndolo también a las acciones de Shell UK y Shell Holandesa.

En nuestro medio ambiente global, además del interés por los derechos humanos, no podemos separar lo qué sucede en el Canadá de lo qué sucede en Nigeria. Debemos recordar que sin nuestra solidaridad los 19 activistas actualmente en la cárcel en Nigeria pueden morir.

Fuente: La Shell Oil nominada para el Premio Ambiental por el WWF. Project Underground. 1995.

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