LA INDUSTRIA PETROLERA Y SUS
INSTRUMENTOS DE PRESIÓN A LOS GOBIERNOS DEL SUR
En este número, vamos a
sintetizar las distintas maneras cómo las empresas presionan a
sus gobiernos para alcanzar sus objetivos.
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La intervención militar
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La corrupción
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Los arbitrajes internaciones
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El maquillaje verde
EL OCASO DE LA ERA PETROLERA
Varios acontecimientos recientes,
sugieren que estamos a punto de entrar en “El Ocaso de la Era del
Petróleo”. Esta será una época de escasez
crónica de energía.
El pico de Hubbert predice la tasa de
agotamiento del petróleo y otros hidrocarburos. La producción
mundial de petróleo llegará a su cénit y después
declinará tan rápido como fue su crecimiento. El punto
en discusión es cuándo se alcanzará (o alcanzó)
este pico, no si ocurrirá
El Secretario de Energía de EE
UU, Samuel Bodman, hizo declaraciones al diario Christian Science
Monitor que la era del petróleo barato y abundante podía
haber terminado.
El dijo que "los principales
suministradores de petróleo como Arabia Saudita están
justo en el límite en su habilidad de satisfacer la creciente
demanda mundial de energía", esto a pesar del gran
aumento en la demanda internacional” añadió que "los
más importantes productores del mundo no son capaces de
aumentar sustancialmente su producción, y por esto deberíamos
esperar una tendencia al alza en los precios de las gasolinas"
Como los países industrializados
no están dispuesto a abandonar sus estilos de vida, y sobre
todo las empresas petroleras no están dispuestas a terminar su
negocio, este período no va a ser fácil, sino que vamos
a asistir a un período de constantes crisis y conflictos.
Esta nueva era no está marcada
por un único incidente. Habrá una serie de
acontecimientos que sugerirán la transición de un
periodo de relativa abundancia a un periodo de perpetua escasez.
Estos acontecimientos tomarán
una forma tanto política como económica, incluyendo el
aumento de los precios de la energía, la ampliación de
la frontera petrolera, crisis diplomáticas, intervención
y hasta fuerza militar
Nos enfrentamos pues a una arremetida
violenta de la industria petrolera, como el último coletazo de
un pez que está muriendo, pero que se resiste a morir. Los
mayor afectados por supuesto seremos los países del Sur que
tenemos recursos hidrocarburíferos, pues se desencadenará
una descarnizada explotación de hidrocarburos, sin importar si
estos están en parque nacionales, ecosistemas frágiles,
territorios indígena, etc. simplemente, el petróleo
tendrá que ser sacado del subsuelo.
Pero para los países sin
recursos hidrocarburíferos el escenario no será mas
halagüeño, pues tendrán que acceder a estos a unos
precios prohibitivos, a menos que inicien una transición post
petrolera.
Entre los distintos mecanismos que
utilizan las transnacionales para tener acceso, y en las mejores
condiciones a los recursos hidrocarburíferos del planeta, así
como otros recursos estratégicos para el mantenimiento del
capitalismo. Algunos de estos mecanismos son:
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La intervención militar
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La corrupción
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Los arbitrajes internaciones
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El maquillaje verde
1. INTERVENCIÓN MILITAR
La doctrina Carter es una de las pocas
doctrinas que quedaron de la época de la llamada “guerra
fría” que todavía sigue puesta en práctica. Esta doctrina define el
crudo del golfo Pérsico como de
"interés vital" para Estados Unidos. Este crudo
debe ser defendido "por cualquier medio necesario, incluida la
fuerza militar".
Esta doctrina ha justificado las
intervenciones estadounidenses en la región, incluida la
última guerra en Irak y la guerra en Afganistán,
El Gobierno de Estados Unidos considera
legítimo tener intereses en cualquier región del mundo
donde se encuentren empresas estadounidenses. Muchos intereses
comerciales resultan ser intereses gubernamentales y, por extensión,
intereses militares. Esa ha sido una manera de legitimar la guerra
como mecanismo de control de recursos estratégicos como el
petróleo.
Con el colapso de la URSS, la CIA vio
su oportunidad y buscó la dominación global al
manipular los recursos petroleros mundiales.
El petróleo fue el motivante de
la guerra del Golfo en 1991, que sirvió a los países
occidentales, especialmente a Estados Unidos para desestabilizar a la
OPEP, ejercer control sobre los precio del petróleo, y para
crear una nueva correlación de fuerzas en favor de Estados
Unidos en la zona, donde se encuentran las reservas petroleras más
importantes del mundo. Esta guerra por petróleo produjo 1,5
millones de muertos directos a lo que se suman 5.000 niños
cada mes como producto de las sanciones económicas impuestas a
Irak. Dentro de casa, el propio Irak ha desencadenado una guerra
contra el pueblo Kurdo, en cuyo territorio se encuentran importantes
yacimientos petroleros.
Hasta hoy se mantiene la guerra de
Estados Unidos contra Irak, y su motivante principal es el petróleo.
En Afganistán el conflicto
bélico está relacionado con el acceso y control a los
abundantes recursos petroleros de la región, tanto del Caspio
como del Golfo Arábigo, para lo que es indispensable construir
un oleoducto que facilite la salida del crudo por una ruta que sea
controlado por Estados Unidos. La empresa más involucrada en
este conflicto es Unocal (hoy parte de Chevron).
Así también, mientras
Estados Unidos liberaba una guerra contra el pueblo de Vietnam, la
empresa Mobil hacía prospección off-shore en lo que
ellos llamaban "Vietnam del Sur". En las década de
1990, Mobil ganó una licencia de exploración de los
mismos campos en los que estuviera tres décadas antes (Blue
Dragon a 280 Km. del Delta del Mekong), pero lo abandonó por
no encontrar reservas comerciales.
Pero también países
europeos han desarrollado este tipo de políticas. Tal es el
caso de la presencia militar francesa en sus ex colonias que poseen
ricos recursos hidrocarburoferos.
La guerra de liberación de
Argelia, una de las más sangrientas del Africa, y que duró
casi una década, tenía como causa subyacente, los ricos
yacimientos petroleros argelinos, que hasta 1968, en que fueron
nacionalizados, fueron explotados por empresas petroleras francesas.
Este país petrolero adquirió su independencia cuando
otras ex-colonias francesas ya lo eran, por ejemplo Marruecos y
Túnez.
La caída de Mobutu Sese Soko en
el Zaire significó un cambio en el control de la economía
del país, de empresas francesas y belgas a empresas
estadounidenses, que apoyaron la subida de Kabila.
Mobutu estuvo en el poder tres décadas,
al que accedió luego de asesinar a Patricio Lubumba con el
apoyo de la CIA y se mantuvo por la ayuda de países
occidentales. Estados Unidos prolongó el gobierno de Mobutu, a
quien le dio más de US$ 300 millones de dólares en
armas y US$ 100 millones en entrenamiento militar.
Treinta años más tarde,
fue derrocado por Laurent Kabila, dejando al país con una
deuda externa de 14 mil millones de dólares. Se dice que
empresas petroleras norteamericanas estuvieron tras la caída
de su ex-aliado. Cuando Kabila subió, Clinton rápidamente
le ofreció ayuda militar. Hoy, las reservas petroleras de la
nueva República Democrática de Congo (ex Zaire) son
exploradas por empresas como Chevron y UNOCAL de Estados Unidos,
aunque también tiene intereses la empresa franco belga
TotalFinaElf.
En Congo, el Presidente francés
Jacques Chirac, llamó a su contraparte, Denis Sassou Nguesso
para felicitarlo inmediatamente después de su victoria, que
fue alcanzada mediante una guerra civil sangrienta de 4 meses. Esta
felicitación vino a pesar de que Sassou había derrocado
al presidente electo democráticamente Pascal Lissouba, y había
causado en el proceso, serios daños a la capital,
Brazzaville.
Entre fuentes diplomáticas
occidentales se dice que Lissouba encendió una alarma en París
cuando el negoció secretamente un pago anticipado de crudo con
la empresa norteamericana Occidental Petroleum Corp. Lissoube
recibió una gran cantidad de dinero, y a cambio otorgó
derechos sobre las reservas petroleras del Congo a Occidental. Esto
condujo a una fuerte presión diplomática francesa que
obligó a Lissouba a cancelar el convenio con Occidental. Las
mismas fuentes diplomáticas señalan que ha raíz
de esta desavenencia, la empresa Elf inició una agresiva
campaña en contra de Lissouba, que terminó en combates
urbanos que finalizaron con su derrocamiento.
De acuerdo a investigaciones hechas por
los periódicos franceses Libération y Le Canard
Enchâiné, Elf pagó al ejército de
Lissouba, al mismo tiempo que dio dinero a Sassou, y envió
armas a Congo a través de Gabón, otra importante fuente
de petróleo para Elf.
La empresa francesa Elf obtiene el 60%
de su producción global de petróleo del Golfo de
Guinea, y justo antes de la guerra en el Congo inaguró la
plataforma submarina más grande del mundo, costa afuera de
Congo. Francia, siempre ha considerado al Congo como un importante
fuente de recursos, no sólo petroleros, sino también
minerales y forestales.
En el caso de Timor Oriental, las
importantes reservas hidrocarburíferas en el Mar de Timor prolongó la
ocupación de Indonesia de este país,
que recientemente obtuvo su independencia, así como a la
interferencia Australiana en el conflicto, país que quería
también participar en la repartición de estas reservas.
En las Islas Spratley, unos islotes con
reservas petroleras, reclaman derechos China, Vietnam. Las Filipinas,
Indonesia, Malasia y Brunei y se han producido algunos
enfrentamientos entre ellos.
EL ÁFRICA GAULLISTA HA
RESUCITADO
Por Ntemfac Aloysius Nkong Ofege
El 3 de junio de 1999, el Presidente de
Camerún Paul Biya hizo un desmentido diciendo que el nunca
pidió prestada la suma de 27.000 millones de FCFA (francos
africanos) a la compañía de petróleos francesa
Elf para sufragar su campaña electoral a la presidencia en
1992. El desmentido fue la reacción a un artículo en el
periódico satírico francés Le Canard Enchainé
que hacía referencia uno de Le Messager publicado en el número
923 de 4 de junio de 1999.
La publicación decía que
Paul Biya pidió y obtuvo la suma de 27.000 millones de FCFA
del IHAG-HANDAELSBANK de Zurich. Este banco es propiedad de la
familia Ditter Buhrle. La familia Ditter Buhrle son traficantes de
armas. El enorme préstamo llegó a través de
Elf-Camerún. Miembros del círculo de estafadores de
Charles Pasqua en Francia que facilitaron el préstamo
recibieron 15.000 FCFA por las molestias. El periódico decía
que el dinero fue enviado a Pasqua a través de un banco
offshore llamado Faraday en Las Islas Vírgenes". Charles
Pascua que llamó personalmente a Biya antes de las elecciones
para cerrar el trato, hizo una contribución personal de 9.000
millones de FCFA.
El desmentido de la Presidencia del
Camerún de fecha de 4 de junio nunca desmintió la
transacción. Sólo añadía que la Compañía
de Hidrocarburos del Camerún (SNH) tenía el derecho a
pedir un préstamo en concepto de tratos prefinacieros.
PETRÓLEO Y LA LEGIÓN
EXTRANJERA
El diseño francés siempre
ha sido mantener un fuerte presencia militar en África Central
y Occidental posibilitada por los llamados "tratados de defensa
militar y cooperación" firmados con la África
francófona al iniciarse la independencia. Desde entonces,
Francia a mantenido 8 bases militares y unos 10.000 soldados en
diversos países como el Chad, la República Centro
Africana, Costa de Marfil, Camerún y Zaire. Esos soldados
siempre han sido usados por los principales dictadores de la zona
para apoyar el neocolonialismo francés.
Temiendo que la oposición
pudiera arrebatarle el poder en 1992, Paul Biya hizo que 500 soldados
franceses se trasladaran desde su base en la República
Centroafricana y tomaran posiciones alrededor del Palacio Etoudi en
Yaounde. Un provocativo titular del periódico "Camerún
Post" decía: "¿Qué están
haciendo 500 soldados franceses en Etoudi?". El editor, Paddy
Akoh Mbawa, se basó en una exclusiva revelada al periódico
por un alto oficial del ejército. La inteligencia militar de
Camerún, SEMIL, montó una cacería para coger a
Mbawa, no tanto por la veracidad de la historia, sino porque los
militares querían saber como el periodista consiguió la
noticia.
Entre 1962-1994, hubo 18 intervenciones
directas en África para mantener el neocolonialismo.
Fuente: postwatchmagazine.com/2004/07
2. LA CORRUPCIÓN
Mientras que los economistas ortodoxos
partidarios del libre mercado hacen hincapié en el papel de la
innovación, la profesionalización de la gestión,
el liderazgo y la organización a la hora de conseguir ventajas
competitivas y mayores tasas de beneficio (fuerzas del mercado), en
la vida real estos factores ocupan con frecuencia un lugar secundario
detrás de los factores políticos, es decir, de las
múltiples formas de corrupción que permiten conseguir
ventajas económicas.
Con arreglo a una encuesta realizada
entre 150 grandes empresas, publicada por la firma de abogados
Control Risks and Simmons and Simmons, una tercera parte de las
empresas internacionales consideran que han perdido nuevos negocios
en el curso del último año debido al uso de sobornos
por parte de sus competidores (Financial Times, 9.10.2006, p. 15).
Además, gran parte de las
transnacionales y los bancos practican la corrupción con ayuda
de intermediarios. Si sumamos las formas directas e indirectas de
corrupción, el resultado es que en algunos países nueve
de cada diez empresas realizan prácticas corruptas. Según
la citada encuesta, unas tres cuartas partes de las empresas,
incluyendo el 94% en Alemania y el 90% en Gran Bretaña,
estiman que en sus países las empresas utilizan agentes con el
fin de superar las barreras anticorrupción (Financial Times,
9.10.2006, p. 15).
La fuerza del mercado depende en gran
medida de las relaciones políticas con el Estado, a través
de una serie de complejas redes de intermediarios que negocian
sobornos monetarios y de otros tipos a cambio de una serie de
concesiones altamente provechosas. La empresa transnacional
constituye la unidad básica de negocios e inversión de
la economía mundial. Al engrasar los mecanismos de las
transacciones económicas por medio de la corrupción
política, convierten en una pantomima todo lo que los
economistas ortodoxos nos cuentan sobre la expansión global.
Es la corrupción política,
no la eficiencia económica, la fuerza motriz de la
construcción del imperio económico. Su éxito es
evidente a juzgar por las enormes transferencias de riqueza –del
orden de los billones de dólares— provenientes de las
empresas y los recursos del sector estatal de Rusia, Europa oriental,
los Balcanes, los países bálticos y el Cáucaso
desde la caída del socialismo y que han llenado a las arcas de
las transnacionales europeas y estadounidenses.
La escala y el alcance del pillaje
occidental de los países orientales no tiene precedentes en la
historia reciente del mundo. En su conquista de Europa, ni Stalin ni
Hitler se apropiaron o se aprovecharon de tantas empresas como las
transnacionales occidentales en estas pasadas dos décadas.
Peor aún, el pillaje inicial ha puesto en marcha un sistema
político basado en un mercado pro occidental cleptocrático
que ha creado un marco legislativo que facilita altas tasas de
beneficio. Por ejemplo, la legislación relativa a la reducción
de salarios, pensiones, estabilidad del empleo, seguridad y sanidad
en el lugar de trabajo, así como la relativa a las políticas
de ordenación del territorio en los países ex
comunistas, ha sido elaborada con el objetivo de atraer los
beneficios de las transnacionales estadounidenses y europeas.
El pillaje y la corrupción
política han creado una masa de trabajadores mal pagados,
precarios, subempleados y desempleados que están disponibles
para su explotación por las corporaciones multinacionales
estadounidenses y sus socios y los inversores institucionales
extranjeros en busca de altas tasas de beneficio.
La corrupción es especialmente
predominante en algunos sectores de las operaciones de las
transnacionales en el extranjero. La venta de armas, por un monto de
miles de millones de dólares anuales, es un sector
completamente corrompido en el que las empresas del complejo
militar-industrial compran a funcionarios estatales para que les
adquieran su armamento. Las adquisiciones militares, la mayor parte
de las cuales no aportan ninguna seguridad real, vacían las
haciendas locales a la vez que elevan los márgenes de
beneficio de las industrias de armamento y los inversores
institucionales que participan en las inversiones en el extranjero.
Las empresas petroleras y energéticas
consiguieron, en los años 90, amarrar por medio de la
corrupción derechos de explotación mediante la compra
de ministerios completos en Rusia, Nigeria, Angola, Bolivia y
Venezuela.
Para conseguir poner el pie en
cualquier sector económico de China y así explotar la
barata fuerza de trabajo, una multinacional debe comprar a un pequeño
ejército de funcionarios gubernamentales. Esta inversión
se ve más que compensada por el régimen de fuerza de
trabajo barata que pone a su disposición el Gobierno chino, la
represión del descontento laboral y la imposición de
sindicatos favorables a las empresas y controlados por el Gobierno.
Las compañías
transnacionales corrompen de muchas maneras: mediante sobornos
directos a cargos políticos; puestos empresariales ofrecidos a
los funcionarios, los miembros de sus familias, y amigos o conocidos;
viajes pagados; partenariados; invitaciones a universidades de
prestigio y becas para sus hijos, etc. Lo significativo es que estos
sobornos funcionan, porque de lo contrario no los utilizarían
con tanta amplitud y tan repetidamente.
Además, la corrupción que
producen las empresas transnacionales casi siempre tiene efectos
perjudiciales para los países que la reciben. Por una parte,
reduce la legitimidad y la confianza del gobierno a los ojos de su
pueblo. Asimismo, representa un trasvase de riqueza en detrimento de
su uso público y nacional y en beneficio de los intereses
extranjeros, debilita la capacidad de maniobra de las autoridades
públicas en las diferentes políticas e incrementa el
poder de decisión de las compañías
transnacionales. Transfiere suculentos recursos a manos extranjeras y
amplía y profundiza las desigualdades de clase internas a la
vez que socava la buena gobernanza. Por último, crea una
cultura de la corrupción que absorbe recursos públicos
destinados a servicios sociales e inversión productiva en
beneficio de las fortunas individuales.
Esta persistente corrupción de
las transnacionales no podría tener lugar sin el conocimiento
del estado imperial. A pesar de la legislación anticorrupción,
la corrupción es endémica y se convierte en la norma en
la expansión de transnacionales que compiten entre sí.
Cada vez más, la corrupción se considera, por parte de
las elites corporativas como el lubricante que mantiene en
funcionamiento las ruedas de la globalización.
Si la anexión de los antiguos
países comunistas abrió nuevas oportunidades a la
redistribución imperial del mundo, y el pillaje de los países
postcomunistas produjo caudalosos flujos de acumulación de
capital, la actual y creciente corrupción se ha convertido en
el mecanismo mediante el cual capitales rivales compiten por la
dominación mundial. La construcción del imperio
económico no puede entenderse solamente como resultado del
funcionamiento de las fuerzas del mercado, por cuanto las
transacciones comerciales vienen precedidas por la corrupción
política, se acompañan de la influencia política
y culminan en un nuevo alineamiento del poder político.
Quien aborde hoy el estudio de la
economía mundial, necesariamente debe tener en cuenta el
aspecto más destacado de esa realidad: la aceleración
de la construcción de imperios económicos. Una red de
empresas transnacionales cubre el mundo y crea conjuntos políticos
y económicos por medio de líderes políticos
corruptos, y con ello constituye la base de los imperios económicos
contemporáneos.
El proceso general de construcción
imperial comenzó con la privatización de la propiedad
pública y sus recursos, bancos y empresas productivas.
Continúa con la desregulación de los mercados
financieros, se legitima mediante la elección (y la
reelección) de políticos complacientes, y todo ello lo
da como resultado la creación de enormes reservas de fuerza de
trabajo barato y la eliminación de la legislación
laboral y social de protección. Este conjunto en su totalidad
se basa la corrupción política cada uno de los niveles,
en todos y cada uno de los países, entre otros los estados
imperiales.
Las políticas electorales, la
moralizante retórica anticorrupción, las lecciones de
ética y responsabilidad corporativa no impiden, sin embargo,
que la corrupción se extienda a través de las fronteras
y en todas la escala de la estructura social, subordinando las
naciones y los trabajadores a los imperios económicos
emergentes.
Los laboristas ingleses, los
demócrata-cristianos alemanes, los comunistas chinos, los
funcionarios del Partido del Trabajo de Brasil, los demócratas
y republicanos de Estados Unidos provienen aparentemente de
tradiciones ideológicas diferente; no obstante, todos están
implicados en la expansión a largo plazo y gran escala de las
transnacionales mediante la corrupción. Fomentan que sus
propias transnacionales consigan mercados y riqueza por todos los
medios necesarios, incluyendo la corrupción sistemática.
A pesar de unos mercados laborales
rigurosos y de grandes beneficios, productividad creciente y
crecimiento económico, el nivel de vida de los trabajadores de
los países occidentales sigue reduciéndose, en contra
de lo que afirma la teoría económica clásica.
Ello es debido en gran parte a una intervención política
basada en relaciones corruptas entre el capital de las corporaciones
y el Estado, tanto en los países imperiales como en los de
ultramar. La oferta y la demanda de trabajo no ha tenido
prácticamente ningún efecto en el precio de éste,
por cuanto ha sido desactivada por el Estado intervencionista
corrupto, la represión del mundo del trabajo, la cooptación
de los dirigentes sindicales y el establecimiento de salarios
inferiores a los que pudieran conseguirse por medio de un movimiento
laboral sindical libre.
La corrupción corporativa forma
parte integrante de la construcción del interior en forma de
inversiones exteriores, adquisiciones y penetración del
mercado. No se trata de un factor fortuito y aislado que tenga que
ver con fallos en el sistema de ética corporativa. Se trata de
un factor sistémico incorporado a las condiciones de
competencia extremadamente rigurosas de la actual construcción
de imperios. A medida que se absorban los nuevos mercados, y se
reduzcan las reservas de mano de obra y los recursos energéticos
rebasen su punto óptimo, la competencia interior se
intensificará y la corrupción se profundizará.
Las reformas parciales no han
funcionado y no lo harán nunca. El Convenio anticorrupción
de la OCDE, que entró en vigor en 1999, no ha tenido ningún
efecto. Prácticamente más de la mitad de las empresas
transnacionales aseguran desconocer totalmente la legislación
anticorrupción en el extranjero de su propio país
(Financial Times, 9.10.2006, p. 15). La otra mitad simplemente hace
caso omiso de la legislación mediante la utilización de
intermediarios (Ibid.) Únicamente el derrocamiento de los
estados imperiales y el final de la competencia imperial y de la
nueva división del mundo pueden ser la base sobre la que crear
un mundo sin corrupción, pillaje ni explotación.
Tomado de: James Petras. La
construcción del imperio económico: la centralidad de
la corrupción. Rebelión. Traducido del inglés
para Rebelión por S. Seguí
3. ARBITRAJES INTERNACIONALES
Uno de los mecanismos a través
de los cuales las empresas presionan a los gobiernos para imponer sus
intereses, aunque estos estén en contra de los intereses del
Estado en el que operan son los arbitrajes internacionales.
Con la globalización y
liberalización de la economía y la apertura comercial,
los tratados y convenios comerciales se han impuesto a nivel
internacional a los convenios de carácter humanitario o
ambiental.
Dentro de los acuerdos comerciales, que
han proliferado en los últimos años de manera masiva,
se incluye siempre la firma de Tratados Bilaterales de Promoción
y Protección Recíproca de Inversiones. Todos estos
tratados incorporan al arbitraje internacional como el mecanismo de
resolución de controversias entre las partes, que son un
Estado soberano y una empresa privada.
Se dice que el objetivo es brindar una
efectiva protección al inversor extranjero y de esta forma
"promover" las inversiones dentro un marco legal con
sustento, seguro y estable. Pero en la práctica posibilita
enjuiciar a empresas en tribunales internacionales de arbitraje
cuando el Estado toma medidas que pudieran perjudicar a la empresa,
aun cuando dichas medidas sean tomadas para alcanzar el bienestar
general de la Nación donde se hace la inversión.
LAS DOCTRINAS DRAGO Y CALVO Y EL
ARBITRAJE INTERNACIONAL
Leonardo Granato
Durante el siglo XIX y los primeros
años del siglo XX las diferencias entre los Estados y los
inversores extranjeros se encontraban altamente politizadas y su
protección radicaba esencialmente en gestiones diplomáticas
seguidas con frecuencia del uso de la fuerza.
Como reacción a tales
intervenciones, dos doctrinas se desarrollaron en América
Latina que constituyeron el punto de partida de una tradición
jurídica regional basada en la defensa a ultranza de las
prerrogativas territoriales del Estado nacional en materia de
inversiones.
La primera de ellas se llamó
Doctrina Drago y aspiraba a prohibir la utilización de la
fuerza para el cobro de la deuda pública de los países
de América Latina.
La segunda, denominada Doctrina Calvo,
quien “preocupado por los excesos de la protección
diplomática ejercida por Estados extranjeros, sostenía
que un Estado independiente, en virtud del principio de igualdad de
los Estados, no debía estar sometido a la ingerencia de otros
Estados. Asimismo, los extranjeros no debían gozar de mayores
derechos y privilegios que los nacionales y debían solucionar
sus controversias ante los tribunales internos del Estado
territorial"
Como consecuencia de esta doctrina
diversos países de América Latina impusieron la llamada
"Cláusula Calvo", aplicada a los acuerdos
contractuales con inversores extranjeros, obligando a estos últimos
a renunciar al recurso de protección diplomática,
permitiéndoles únicamente acudir a los tribunales del
Estado receptor y bajo la legislación local en pos de una
reparación por cualquier violación contractual
suscitada.
El Código de Inversiones
Extranjeras adoptado en virtud del Pacto Andino reafirma las
posiciones latinoamericanas clásicas en lo que concierne al
tratamiento de los inversores. El artículo 50 prohíbe a
los Estados miembros acordar a los inversores extranjeros un
tratamiento más favorable que el acordado a los inversores
nacionales y por su parte, el artículo 51 impone no introducir
en un instrumento aplicable a los inversores extranjeros ninguna
cláusula que establezca un mecanismo internacional de
diferendos en materia de inversiones.
El Protocolo de Cartagena de Indias que
reforma la Carta de la Organización de Estados Americanos
(OEA) del 5 de diciembre de 1985 recuerda expresamente que las
empresas transnacionales y la inversión privada extranjera
están sometidas a la legislación y a la jurisdicción
de los tribunales nacionales competentes de los países
receptores (artículo 35).
Este principio también fue
recogido en el dictamen sobre las empresas transnacionales del Comité
Jurídico Interamericano de 1976 y en la Carta de Derechos y
Deberes Económicos de los Estados de las Naciones Unidas de
1974.
Si bien gobiernos como el de los
Estados Unidos interpretaron a la Cláusula Calvo como el
requerimiento del agotamiento previo de los remedios locales, su
invocación por diversos gobiernos latinoamericanos resultó
durante largo tiempo una constante, oponiéndose a la
conclusión de Tratados Bilaterales de Inversión con los
países desarrollados y a la firma de la Convención de
Washington de 1965 para la solución de diferencias en materia
de inversiones.
Sin embargo, actualmente, el Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), en su capítulo
X prevé que el inversionista, luego de haber intentado
resolver la disputa a través de consultas o negociaciones,
pueda someterla a arbitraje conforme a las reglas del arbitraje del
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a
Inversiones o de la Comisión de Naciones Unidas para el
Derecho Mercantil Internacional.
También el Tratado de Libre
Comercio entre Colombia, México y Venezuela incluye la
posibilidad de recurrir a arbitraje internacional. Por su parte, la
Decisión 220 del Pacto Andino permite a cada uno de sus
miembros elegir, bajo su legislación nacional, los mecanismos
de solución de controversias aplicables a los contratos de
inversiones extranjeras.
Nota: Tomado de Protección del
inversor extranjero y arbitraje internacional en los Tratados
Bilaterales de Inversión. Leonardo Granato
Disponible en:
http://www.eumed.net/libros/2005/lg/index.htm.
ECUADOR: LAS PETROLERAS Y EL
ENTREGUISMO DEL GOBIERNO. EL FESTÍN DE LOS ARBRITAJES
Occidental: entre las diez más
sucias de Estados Unidos. Facturas de casi cuatro mil dólares
por cena de despedida, pago a grupos artísticos, compras de
pelotas de tenis, voley, mesones de mármol para baños,
perros, son entre otras las facturas presentadas desde 1999 por la
empresa petrolera Occidental, y de las que la empresa solicita la
devolución del Impuesto al Valor Agregado, IVA, como ya fue
denunciado en mayo del 2001 en el primer número de Tintají.
Para este reclamo la compañías
se sustenta en la Ley de Hiddrocarburos y en el artículo 69-A
de la Ley de Régimen Tributario que explica que los
exportadores tienen derecho a reclamar la devolución del IVA
pagado por la adquisición de insumos y bienes de capital que
se incorporen a los productos que exporten, indican además que
la producción de petróleo requiere de un proceso de
tratamiento del crudo antes de venderlo.
El SRI se ha negado a esa exoneración
en compras que no están contempladas por las leyes. Además,
según el SRI en los contratos de participación que
firman las empresas petroleras con el Estado Ecuatoriano, las
compañías reciben una parte de la producción de
crudo estatal para cubrir todos los gastos incurridos en las
actividades de explotación y exportación, inclusive los
tributos, contribuciones y otros. Si se les devolvería el IVA
que solicitan existiría un doble reintegro por parte del
Estado: a través de Petroecuador, con la entrega de crudo y
del SRI, por medio de notas de crédito.
Ante la negativa del SRI a reconocer
esa devolución, la Occidental interpuso cuatro juicios en
contra del Estado, ante la Fiscalía de Pichincha, y en mayo
del 2002 el gerente de Occidental, Paul MacInnes, amenazó al
gobierno ecuatoriano con mermar sus inversiones petroleras en los
campos que exportarán su producción a través del
OCP si no se daba solución favorable a estos juicios.
Al no conseguir resultados positivos
para sus intereses, a inicios de 2004, Occidental llevó su
demanda ante el Tribunal Arbitral Internacional de Londres, aduciendo
discriminación y expropiación de su inversión y
evocó el Tratado de Protección Recíproca de
Inversiones entre EE.UU. y Ecuador. A fines del mes de junio este
Tribunal, ordena al Estado cancelar 75 millones de dólares a
Occidental, por concepto de devolución del IVA más
intereses y liquidación del costo del Tribunal externo. La
sentecia permite la posibilidad para negociación entre las
partes a través de una revisión - favorable a la
petrolera-, de los porcentajes de participación que tienen las
petroleras en la producción de crudo del bloque 15.
Diversas voces, movimientos sociales,
el SRI y la Procuraduría del Estado rechazan la posibilidad de
pago, por varios argumentos: la Occidental, pese a tramitar un
arbitraje externo no ha retirado los juicios que tiene en Ecuador; en
base al Convenio de Protección Recíproca de Inversiones
no hay competencia de arbitraje cuando ya hay una causa presentada en
una corte nacional. Otro argumento es la incompetencia del Tribunal
Arbitral pues el reclamo se circunscribe a materia tributaria y ese
tema "es parte de la soberanía del país".
Sin embargo, hay otras voces, como la
de los ex Cancilleres Edgar Terán y Heinz Moeller, quien abrió
las puertas para este arbitraje internacional, que exigen que el
Estado cumpla con las resoluciones de este laudo arbitral. Fiel al
sentimiento de ser el mejor amigo y socio de Estados Unidos, el
canciller Zuquilanda declaró que este tema debe ser analizado
con cuidado pues cualquier movimiento inadecuado puede causar un daño
a los negocios internacionales del país, en clara alusión
a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, en marcha.
Fuente: Tintají. 9 de agosto de
2004
4. MAQUILLAJE VERDE
Las corporaciones privadas tienen como
único objetivo la obtención de ganancias
Y para incrementar sus ganancias, en
base a los recursos naturales, necesitan una explotación a
escala.
Es imposible que se mantengan el
sistema con el actual ritmo de explotación de los recursos, si
ha de mantenerse la civilización humana y la vida en el
planeta. Y dado que la población mundial está cada día
más conciente del debacle ambiental al que nos enfrentamos, y
que la industria petrolera es una de las principales responsables,
esta se ha visto en la necesidad de embadurnarse de un maquillaje
verde.
Esto lo ha hecho a través de
entrar en asociaciones con organizaciones conservacionistas, de
financiar programas de conservación en zonas distintas a las
que ellas destruyen, de apoyar programas humanitarios.
Un ejemplo es el premio otorgado por
WWF a la empresa petrolera Shell Oil.
LOS ANTECEDENTES:
El Fondo Mundial para la Fauna
Silvestre (WWF) ha nominado Shell Oil para recibir el Premio
Ambiental de 1997. La Shell era una de las cuatro compañías
petrolíferas que nominaron. WWF hizo la nominación
porqué las compañías petroleras abandonaron sus
derechos marinos de exploración en Gwaii Haanas, región
sur de Moresby en Haida Gwaii, (en la isla Reina Charlotte de la
Columbia Británica).
La acción de las compañías
de petróleo es ninguna duda un paso positivo. Sin embargo,
como gente implicada en La Columbia Británica, deberíamos
pensar sobre el hecho que mientras el WWF llenaba los formularios
para esta nominación, 19 activistas Ogoni estaban siendo
torturados en una cárcel Nigeriana. Su "crimen" era
protestar porque la Shell extraía petróleo en sus
tierras natales tribales.
Actualmente, las actividades de Shell
en Nigeria amenazan la supervivencia de su gente. Estos activistas
probablemente serán ejecutados si la comunidad internacional
no condena unánimemente Shell Oil.
Mientras estos activistas sufren, un
grupo ambientalista canadiense tiene la Shell nominada premio.¿
Qué el pensarían los activistas Ogoni si se enterasen
de esto? ¿Qué pensamos de nosotros mismos si damos
palmadas en el hombro a la Shell por abandonar sus derechos de
exploración mientras se tortura a activistas en Nigeria? La
Shell usará esta nominación para reconstruir su
maltrecha reputación mientras se torturan Ogonis. Si Shell
gana este premio, tendrá un impacto directo sobre el
sufrimiento de los activistas Ogoni en las cárceles de
Nigeria. Si son ejecutados, tendremos gotas de sangre en nuestras
manos.
La comunidad ambiental en la Columbia
Británica debería seguir el ejemplo de Georgia Strait
Alliance, que antes que la comunidad internacional tuviera
conocimiento de las actividades de Shell en Nigeria, pidieron y
recibieron una subvención de $5,000 de Shell - Canadá
para campañas de educación. Sin embargo, después
del la ejecución, (a pesar de el hecho que ellos estaban en
malas condiciones financieras) devolvieron el dinero, con una carta
explicativa. Posteriormente, en 1996, la Georgia Strait Alliance fue
nominada para el premio "Ética en acción" por
esta postura pública.
Los activistas actualmente en cárcel
en Nigeria son colegas de Ken Saro - Wiwa, ganador del Premio
Ambiental Goldman para Africa y nominado para un premio Nobel de la
Paz. Saro-Wiwa y otros ocho Ogoni fueron ejecutados por la dictadura
militar de Nigeria el 10 de noviembre de 1995. Murieron por dirigir
una protesta pacífica contra la destrucción de las
tierras Ogoni por la Shell de Nigeria. Este acto, fue perpetrado por
la dictadura militar que es apoyada por la Shell.
Las acciones de Shell (perforar y
explorar en busca de petróleo) en el territorio Ogoni
ocasionaron las protestas y la Shell admitió que habían
instado al gobierno a llamar el ejército para sofocar la
protesta y habían suministrado armas para las "fuerzas de
seguridad". De hecho, el 40% de la renta de la dictadura militar
viene de la Shell. Shell - Canadá ha rehusado condenar o
aceptar la responsabilidad alguna por estos actos atroces a pesar de
el hecho que 78% de Shell - Canadá es poseída por Shell
UK y Shell Holandesa --la empresa madre internacional que tomó
la decisión de continuar la exploración en busca de
petróleo en Nigeria a pesar de abusos sobre los derechos
humanos de la dictadura militar de Nigeria. Si se concede el premio a
Shell - Canadá, estaremos concediéndolo también
a las acciones de Shell UK y Shell Holandesa.
En nuestro medio ambiente global,
además del interés por los derechos humanos, no podemos
separar lo qué sucede en el Canadá de lo qué
sucede en Nigeria. Debemos recordar que sin nuestra solidaridad los
19 activistas actualmente en la cárcel en Nigeria pueden
morir.
Fuente: La Shell Oil nominada para el
Premio Ambiental por el WWF. Project Underground. 1995.
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