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Fluye el petróleo, sangra la selva

-Graffiti en Quito - Ecuador

Keep the oil in the soil and the coal in the hole

-Conference of Polluters - COP17 - Durban 2011

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Mi viaje a Nigeria

Notas para la elaboración de un documento dirigido a organizaciones y comunidades indígenas de Colombia 

Lorenzo Muelas Hurtado
Marzo de 1999

Hace unas pocas semanas, entre el 5-15 de febrero de este año, tuve la ocasión de visitar las comunidades de algunos hermanos indígenas africanos. La organización ambientalista Acción Ecológica del Ecuador me hizo una invitación para participar en un Taller sobre Resistencia en Nigeria y para hacer un recorrido por los territorios de algunas comunidades que viven en el Delta del río Níger.

El viaje fue en compañía de Ivonne Yañez, miembro de esta organización, quien venía ayudándome a organizar todo desde hace meses. Y por fin llegó el día de viajar.

El acuerdo era encontrarnos en Bogotá el día 5 de febrero y, efectivamente, así fue. Para llegar allá tuvimos que viajar hasta Londres y de allí a la ciudad de Lagos, ya en Nigeria. En total fueron como 20 horas en avión. Nos encontramos en el aeropuerto El Dorado, para un largo primer tramo de 11 horas. Ahí también encontramos a nuestra amiga Margarita Flórez, lo cual fue muy agradable; ya éramos tres.

A Londres llegamos el día 6 en la mañana. Estaba haciendo mucho frío, pero decidimos aprovechar para conocer algo de esa ciudad. Recorrimos primero el parque donde están los leones, Trafalgar Square que llaman, luego conocimos la torre del reloj que se conoce como Big Ben y vimos el Parlamento Inglés, después paseamos por el río Támesis y fuimos hasta la Torre de Londres. Por ahí cerca Ivonne y Margarita buscaron un restaurante donde había una sopa de verduras bien caliente, para recuperarnos del frío que nos tenía fritos. Y yo siempre con mi maleta en mano.

Pero también con mi pequeña cámara filmadora, con la que tomaba algunos registros. Con mi ingenua emoción, andaba feliz filmando las coronas de los reyes y nobles dentro del museo de la Torre de Londres, cuando un guardia me gritó bien duro que era prohibido filmar. ¡Y yo no entendía nada porque él no hablaba guambiano! Hasta que se me acercó Ivonne para decirme que era prohibido. Entonces guardé la cámara. Pero yo había filmado algo y esto me quedó como registro de ese museo.

Con esto terminamos el día y acompañamos a Margarita al aeropuerto, porque ella viajaba para Nairobi, Kenya. Ya de noche regresamos donde una amiga de Ivonne de nombre Elena Paul, donde nos hospedamos y nos encontramos con su señora madre, quien fue muy amable con nosotros. Su casa es muy agradable en todo. Nos invitó a una comida -pollo asado, papas asadas y café- que para mí era como comida guambiana.

El día 6 muy temprano nos tocó irnos al aeropuerto Heathrow, a donde habíamos llegado, para recoger la maleta de Ivonne y trasladarla al otro aeropuerto Chadwick, de donde saldríamos, entre los que hay más de una hora. Yo no quisiera ni recordar el gran frío que soportamos, sobre todo en las estaciones donde tuvimos que esperar los buses.

Por fin nos llegó la hora de viajar a Lagos, Nigeria, que son 8 horas. Durante el vuelo a Lagos, desde el aire, pude ver un gran trecho de desierto; durante mucho tiempo sólo se veía desierto, el desierto del Sahara. Pero ya en Nigeria, en el recorrido de unas 8 horas que hicimos por tierra desde Lagos hasta Puerto Harcourt, ya no vi desierto, sino unas tierras muy fértiles.

En Lagos encontré que toda la población es negra; rostros blancos no se ven ni para remedio, excepto uno que otro extranjero en el aeropuerto. A los guardias del aeropuerto, todos negros, les llamé mucho la atención por lo diferente, por mi traje guambiano, y tal vez por eso ni revisaron nuestras maletas. Me pidieron que hablara en mi lengua guambiana. Hablé en guambiano, todos se destornillaron de la risa, y sin más demora nos hicieron la señal de pase.

Después de conseguir algunos nairas, así se llama la moneda de allá, salimos del aeropuerto y nos estaba esperando un compañero con una pancarta de Oilwatch, quien nos acompañó a un hotel. Por el camino, hasta donde alcanzaban a ver los ojos, era una multitud, un mar de rostros negros. El compañero Ola, que así se llama, nos contó que la ciudad de Lagos tiene 30 millones de habitantes, que es la capital de Nigeria -aunque hay versiones de que es Abuja- y que todo el país tiene más de 100 millones de habitantes, tal vez más, porque nunca hicieron un censo.

Nuestro viaje desde Lagos hasta Puerto Harcourt, donde se iba a realizar la reunión, fue un deleite para los ojos. Estuve observando las tierras del Africa y sus habitantes y a lo largo del camino pude ver muchos cultivos de yuca y plátano, mucha palma, piña y algo de maíz.

Finalmente, a las 5 de la tarde del día 8, llegamos a Puerto Harcourt, después de haber salido de Bogotá en la tarde del 5.

Durante los siguientes 4 días estuvimos reunidos con compañeros de varios países del Africa -Chad, Camerún, Gabón y Gana, además de los muchos representantes de algunos pueblos indígenas de Nigeria- y con la gente de Oilwatch, discutiendo los problemas que ellos tienen en sus respectivos países con las actividades de las multinacionales petroleras. Y aprendí que, de la misma manera como los u'was y otros pueblos indígenas aquí en Colombia tienen muchos problemas por los intereses económicos de las compañías petroleras y del gobierno, también allá en esas lejanas tierras del Africa los compañeros están sufriendo las consecuencias del capitalismo salvaje, de ese sistema económico para el cual lo único que importa es el dios dinero, al que no le interesa la gente, ni la naturaleza, ni el futuro de la humanidad.

Después de terminada la reunión, salimos a hacer un recorrido de dos días por algunas de las zonas de explotación petrolera en el Delta del río Níger. En ese recorrido conocimos distintos lugares y pude observar más tierras fértiles, muchos ríos y muchos de los mismos cultivos que ya había visto en el recorrido desde Lagos, además de otros nuevos como el ñame, y me emocioné mucho al encontrar una planta que, entre nuestra gente, unos llaman sisa y otros la distinguen como rascadera. Esta planta que produce unos tubérculos, la he encontrado en todas partes de la tierra, en América y en Asia, y ahora la encontré en el Africa.

Pero fue muy triste ver también tantos pozos petroleros, tantas tuberías y piscinas de desechos del petróleo que, como en el caso de la comunidad de Erema, las petroleras instalaron en medio de su poblado, incluso en medio de sus complejos escolares. ¡Ahora dicen que es que cuando ellos llegaron y pusieron sus maquinarias e hicieron sus perforaciones ahí no había gente!

Ahí en Erema nos entrevistamos con un "jefe"* o autoridad propia de esa comunidad y encontramos muchos niños del pueblo Ijaw, que son los que viven por ahí. ¡Dicen que son como 12 millones de personas en total, de sólo este pueblo o nación, como le llaman allá!

Pasamos por Oloibiri, que es el lugar donde la compañía Shell abrió el primer pozo petrolero en 1956. No muy lejos de allí, a unas dos horas de camino, al llegar a la orilla de un río en el Delta y de pasarlo en canoa con remos, llegamos a Otuogidi, lugar donde nos recibió mucha gente. A mí en particular me recibió un jefe que no me perdió pisada, quien me acompañó y cuidó hasta nuestro regreso al siguiente día, ya que el recibimiento y trato que se me dio fue el mismo con el que honran a sus autoridades propias. ¡Por cuenta de sus cuidados, Ivonne, mi compañera de viaje ecuatoriana, debió cargar mi mochila cada vez que el jefe me la quitaba y se la pasaba a ella!

Tuvimos una reunión nocturna en la casa comunal de ese poblado, en la cual varias personas de la zona, entre ellos algunos de sus jefes, que son indígenas, nos relataron muchas experiencias vividas y el engaño de las petroleras desde hace casi 50 años. Nos contaron sobre los derrames de petróleo, las explociones, los ruidos y los gases, sobre como no han recibido ningún beneficio de estas explotaciones, y sobre tantas cosas más.

Nos habló también un jefe, que nos fue presentado como "su alteza real", pues por esa región todavía hay reyes de la organización social propia de los indígenas negros de allá. Él nos contó cómo cuando llegaron los blancos, como no podían encontrar petróleo, entonces les tocó consultar con sus oráculos, los oráculos de la gente del lugar. Nos contó cómo los sabios del conocimiento tradicional ayudaron a las petroleras a examinar con exactitud el lugar o el sitio para la ubicación del petróleo, usando sus conocimientos con el oráculo que ellos manejan.

Allí había 2 oráculos, uno era la diosa de la prosperidad y otro la diosa que podía prevenir cualquier accidente que pudiera llevar a la pérdida de la vida. Y los blancos fueron y les consultaron a esos oráculos. Estos les pidieron que llevaran un carnero que fuera totalmente blanco y un gallo que también fuera totalmente blanco. Los blancos llevaron el carnero y el gallo blancos y el oráculo les dijo donde cortar la garganta del carnero y regar su sangre. De igual manera les dijo donde hacerlo con el gallo. Inmediatamente después de hacer este sacrificio, los blancos encontraron petróleo y no tuvieron más accidentes mortales.

Después de la reunión nos llevaron al lugar donde los blancos realizaron esta ceremonia. Allí se encontraba mucha gente, y hubo música de tambor y cantos y danzas, y tristes recuerdos de lo que ese momento significó para el futuro de los pueblos del Delta.

Pues desde entonces las petroleras -Shell, Mobil, Chevron, Agip, ELF y Texaco, principal-mente- entraron, exploraron, explotaron, y han sacados cientos de miles de barriles de petróleo de su territorio.

El Delta del Níger es una región muy grande, muy rica, muy biodiversa, es un ecosistema muy complejo y delicado en el cual han vivido y viven muchos pueblos diversos. Durante muchas horas recorrimos riachuelos, caños, y muchos caminos de agua, todos los cuales hacen parte del delta donde desemboca el río Níger. A lo largo de estos cursos de agua vimos muchos poblados de diferentes gentes, y botes y en algún lugar había hasta mercado de expendio de sus productos.

Hoy en día todos ellos tienen que sufrir las consecuencias de tener sus aguas contaminadas por los derrames de petróleo que acaban con sus peces, las consecuencias de la construcción de canales artificiales que producen inundaciones y dañan las zonas de cultivo, las consecuencias de la represión de los gobiernos militares corruptos que para defender sus intereses económicos, en alianza con las petroleras, han asesinado, violado, y producido desplazamientos masivos de los legítimos moradores de esas tierras.

Y ¿cuál ha sido el beneficio recibido por estos hermanos, de los millones de dólares que han producidos los millones de barriles de petróleo que las petroleras y el gobierno han sacado de esa región? Ninguno. La gente de la región no ha recibido ningún beneficio. No existen sistemas de disposición de basuras o deshechos humanos, lo que ayuda a complicar el problema de contaminación de las aguas, no cuentan con un sistema de acueducto que les suministre agua potable, no hay fluido eléctrico, no tienen ni siquiera gasolina!

Pero la gente está luchando. Llegamos a un poblado de la comunidad o más bien del reino de Peramabri, también de gente Ijaw, donde nos esperaban muchos compañeros. Nos reunimos, nos dieron frescos, hubo presentación de los jefes, nos contaron las mismas tristezas y oímos de los mismos brotes de esperanza que ya habíamos escuchado en otras partes, me dieron la palabra y resalté los derechos ancestrales que los pueblos indígenas de todo el mundo tenemos.

Estos compañeros, al igual que muchos más de los diversos pueblos que viven en el Delta, que han sido afectados por la actividad de las petroleras y la represión conjunta de las petroleras y del gobierno, están luchando, están tratando de recuperar lo que es suyo, por eso le están diciendo a las petroleras que no más. Están dando una pelea dura para sacar a estos invasores de sus territorios, les están exigiendo que dejen de contaminar, que dejen de destruir, que respeten.

Después de las importantes charlas con los compañeros, inmediatamente se reunió mucha gente y al son de los tambores hubo una marcha danzada por la principal calle del pueblo, en la que infructuosamente intentaron hacer mover mi esqueleto muy andino al compás de ritmos africanos. De esto tenemos una hermosa filmación, gracias a los enormes esfuerzos y carreras de la compañera Ivonne para lograr filmar, hacer fotografías e ir al ritmo de la marcha, todo al mismo tiempo!

En el Delta del Níger la gente está luchando por retomar el control de sus vidas y varios de los pueblos que habitan allí se han organizado, se están organizando.

En diciembre de 1998, los Ijaws sacaron una declaración conocida como la Declaración de Kaiama, en la que gritan su desesperación y la necesidad inaplazable de un futuro mejor. He querido reproducirla aquí en su totalidad, porque pienso que ella expresa bien lo que los pueblos que viven en el Delta sienten, piensan, quieren y están haciendo.

Ya hay frutos positivos de la lucha. Al salir de Peramabri hicimos un recorrido por agua, creo que por ahí se llamaba Kolo Creek, para atestiguar que hay lugares donde instalaciones petroleras de la Shell fueron cerradas a raíz de la Declaración de Kaiama. Entonces me di perfecta cuenta del largo y duro trabajo que vienen desarrollando para el bienestar de su gente y para la defensa de la naturaleza que los rodea.

Ese día recorrimos también parte de uno de los varios canales artificiales que han hecho las petroleras en el Delta, los cuales han causado las frecuentes inundaciones que se vienen sucediendo de los poblados de todos estos compañeros, creándoles todos los problemas ya mencionados.

Finalmente llegamos a Yenagoa, lugar que se encuentra militarizado, donde nuestros anfitriones estuvieron muy preocupados por la seguridad de todos, debido a la represión militar existente. No obstante, mientras esperábamos en una casa el transporte que nos llevaría de regreso a Puerto Harcourt, tuvimos tiempo para ser consentidos con pescado, tajadas de plátano, yuca frita y ñame, con gaseosa.

De regreso en el hotel de Puerto Harcourt, rápidamente se redujo todo el personal; quedamos sólo 5 personas. También nosotros salimos muy de prisa. En el hotel no nos demoramos sino unos 10 minutos, tiempo suficiente para sacar las maletas y despedirnos de los demás. En un vehículo pequeño conducido por el compañero Nnimmo Bassey, salimos en un viaje de unas 6 horas, para quedarnos más o menos a mitad de camino hacia Lagos.

En este viaje hubo mucho retenes de la policía, y en cada parada al compañero le sacaban plata. ¡Yo creo el pobre Nnimmo llegó quebrado de su economía! Y llegamos a Ciudad Benin, donde vive el compañero, a las 10 de la noche. Nos llevó a su casa y su señora esposa muy amable-mente nos atendió en todo: comida, alojamiento hasta el siguiente día, todo. El compañero Nnimmo tiene una casa muy linda, cómoda y grande.

Al día siguiente nos invitó a un desayuno muy bueno e inmediatamente nos trasladamos a la ciudad y también a la oficina donde él trabaja y a la universidad en la cual es profesor. Más tarde salimos a algunos almacenes de artesanías, pues los recuerdos para llevar a casa no podían faltar! Me ayudaron a comprar unas máscaras talladas en madera y una pequeña figura en bronce del rey Edo. Compré también unos collares que dijeron que eran de coral y unos hermo-sos vestidos de los indígenas negros africanos, sin importarme que entre los míos nadie los iría a usar. Fue tanta mi emoción al verlos que sólo me importó comprarlos para traer algo de muestra del Africa indígena negra.

De regreso en la casa de Nnimmo, su señora ya estaba lista con el almuerzo y nos invitó. Ya estaba también pedido el taxi para viajar a Lagos. En ese trayecto me extrañó ver tanta gente con sombrillas de hoja de palma, de quienes nos informaron que eran enfermos de lepra que estaban pidiendo plata a la gente que pasa por ese camino. Me extrañó porque en Colombia hace mucho tiempo que esta enfermedad fue controlada.

Finalmente llegamos nuevamente a Lagos, a esperar el largo viaje de regreso a Londres y de ahí a Bogotá, donde nos despedimos con la compañera Ivonne, quien seguía para Quito. Esto fue el 16 de febrero.

Los hermanos del Delta nos pidieron a todos los que los visitamos que contemos en nuestros propios países sobre la explotación y opresión que sufren, pero también sobre el trabajo que están adelantando para lograr el control de sus territorios, de sus recursos y, en general, de sus vidas. El costo de su lucha ha sido y sigue siendo muy alto: asesinatos, encarcelamientos, violaciones, desplazamientos masivos como el del pueblo Ogoni, etc.

Pero ellos saben que no están solos, ellos saben que mucha gente en muchas partes del mundo también está enfrentando los mismos problemas y luchando por hacer que este globo terráqueo sea un lugar en el que todos podamos vivir con dignidad.

Por eso he querido compartir con ustedes estos conocimientos, para que también ustedes sepan que hay otros pueblos en otras partes del mundo, como los Ogonis, como los Ijaws y muchos más, que conocen y apoyan nuestras luchan, pero que también buscan que nosotros conozcamos y apoyemos las de ellos.

Si desea enviar un mensaje de solidaridad o averiguar sobre maneras de brindarles su apoyo, comuníquese con:

Nnimo Bassey
Environmental Rights Action
214 Uselu-Lagos Road
P.O. Box 10577
Ciudad Benin - NIGERIA
Telefax: 234-52-600165
e-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Isaac Isuoka
Oilwatch Africa
10, Ayudumu Ave. D-Line
P.O. Box 13708
Port Harcourt -NIGERIA
Tel. : 234-84-236365
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